miércoles, 30 de septiembre de 2009

Tripode detipobre

Esta mañana desperté y todo parecia tan habitual. La cama rechinaba un poco al dar las últimas vueltas antes del pesado levantar. Miré al espejo, era yo, vacio, con algunos remordimientos en la cabeza pero nada más allá. Estoy acostumbrado a las derrotas, no se trata de un dota o un un examen de rutina en el Icpna, en la vida las derrotas te consumen poco a poco y estoy seguro de que después de todos los últimos errores que he tenido en el año por seguir mis instintos varoniles, o simplemente por el hecho de reirme un rato con una persona y compartir experiencias de lo asquerosa y sufrida que es mi vida ! ay pobre de mi! mi macullada infancia y adolescenia. Probablemente en medio de toda mi inocencia, aproveché los ragos en común, pero aguarden, siempre he tenido las mejores intenciones, nunca traté de dañar a nadie. ¿por qué me das la espalda?. De pronto, al fin pude dejar de mirar al espejo. Estas ideas son muy constantes aunque me encanta presumir y hablar de cosas metódicas, dar explicaciones psicológicas ya que he estudiado varios años en una universidad de psicología en Virginia, pero en realidad eso tampoco importa, pues eso también lo aprendí en la universidad de la calle o mis tíos que son profesionales exitosos me lo pudieron haber transmitido. Basta! Basta! Es hora de ir a clases y continuar con mis actividades. Eso ya es pasado. ¿Pasado? ay pobre de mi! mi macullada infancia y adolescenia. Fue cuando entonces abrí el caño y me lavé las manos.

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